Es bastante común ver las historias entorno a los grandes artistas, nutridas de leyendas y mitos que van enalteciendo y mitificando al personaje. El caso de Seydou Konè, más conocido como Alpha Blondy, se inscribe en este tipo de biografías. El hombre que ha llevado el reggae desde Costa de Marfil a todo el mundo interpretando sus canciones en diferentes idiomas y dialectos, para así atraer la atención sobre el continente madre que brilla con encantos ancestrales.
Como el mayor de siete hermanos, rodeado por mujeres ya que nunca conoció a su padre, vivió una infancia “típicamente africana”, como él mismo la describe. En una pequeña aldea donde se cultivaba café y cacao, donde podían salir a recolectar frutas, Alpha Blondy ya se caracterizaba por una personalidad fuerte y terca. Al mudarse al norte de Costa de Marfil tuvo problemas en la escuela por lo que su madre lo mandó a Liberia a terminar la enseñanza escolar y, de pasada, aprender el inglés que se hablaba en el vecino país.
Superada la prueba, su padrastro lo embarcó a Nueva York con una supuesta beca bajo el brazo, que resultó ser un cheque sin fondo. Sorprendido y enfrentado a una dura realidad en el “país de las oportunidades”, el joven Blondè, como le llamaban sus amigos, ya había tenido experiencia como cantante en bandas de rock, así que armado de valor, siguió esta ardua tarea de hacer música a tiempo completo.

A su regreso a Costa de Marfil con la cabeza llena de ideas sobre Rasta, lo primero fue un duro golpe, ya que como mayor de los hermanos, sus padres habían invertido bastante en su formación y recibieron en vez de un diploma una vaga explicación sobre Rastafari. Hasta hoy, Alpha explica que en ese momento no supo argumentar bien sus opiniones por lo que hubo un profundo quiebre con sus padres. Sumado a esto o tal vez debido a esto, fue internado en el Psiquiátrico de Bingerville en Abidjan por una profunda depresión que lo mantuvo dos años recluido. Sobre este episodio en particular se tejen varias leyendas: que trató de suicidarse en varias ocasiones, que fue un acto de discriminación contra Rasta, que fue un castigo de los padres…

De aquí en adelante saldría el sol en la carrera de Blondè, a través de la mediación de un conocido fue invitado al programa televisivo “Premiere Chance”, una especie de “Cuánto vale el Show”. Gracias a una solvente presentación, pudo concretar su primera placa, Jah Glory, que contiene el éxito Brigadier Sabari, una canción que se transformó rápidamente en el himno de protesta de toda África Occidental, ya que acusa discriminación policial y arbitrariedad estatal, hecho inédito para una canción de un artista africano.
Esto sería suficiente para producir un segundo disco “Cocody Rock”, de manera profesional en París, y luego, dos años después viajar al estudio Tuff Gong en Jamaica a grabar con The Wailers el profundo y musicalmente exquisito “Jerusalem”. Se cumplió un sueño, afirma el músico, ya que lograba grabar en el estudio de su ídolo máximo rodeado de sus músicos, además de posicionar una nueva fuerza en el mundo: el Reggae de África.
Aparte de ganar discos de oro, distinciones como mejor artista del año y otros halagos por el estilo durante toda su carrera, logró cerrar contrato con EMI y así darle vida a uno de sus discos más exitosos, “Masada” en el año 1992.
Blondè se considera un hombre interplanetario. Su mensaje es “Un Amor para todos”. De madre musulmana y padre cristiano, representa a un país partido en términos de religión, lo cual describe como una tontera, ya que existe un solo Dios al cual se refieren de diferentes maneras, pero existe “Uno solo, sin política, sin geografía, sin divisiones”.Como un artista de peso, fue invitado a los conciertos Live Aid, organizados por el veterano músico Bob Geldof, con el fin de protestar contra el calentamiento global y por eximir a los pueblos africanos de su supuesta deuda externa con países europeos. En este tema Alpha Blondy es tajante: “No puede haber una condonación de deudas para África, porque África no tiene deudas. En primer lugar el mundo occidental debería saldar sus deudas con África, porque hasta hoy explotan al continente. Por tomarse un café en un país occidentalizado cobran ocho veces lo que le pagan a un campesino africano por un kilo de café. Hasta que se siga manteniendo ese robo sistemático, ¡No les debemos nada!
Akwaba – The Very Best Of Alpha Blondy & The Solar System, es la última placa que apareció por el sello EMI, una de tantas compilaciones que recogen sus grandes éxitos.







